Hoy día escuchamos demasiadas
veces la palabra crisis… crisis, crisis y crisis. Y para ser sincera, es
realmente agotador, pero para gustos, colores, y para crisis, personas, la tenemos económica, personal, laboral, amorosa…
y de valores… Y parece que en muchas ocasiones todas ellas van unidas.
No pienso escribir sobre la económica,
voy a escribir sobre la crisis de valores, puesto que creo que es la principal
o la desencadenante de las demás…
No sé si realmente hemos
conseguido vivir en una sociedad con altos valores, cuando hablo de valores me
refiero a la ética, a todo lo que toda persona en su sano juicio entiende por bueno
o malo, por correcto o incorrecto. Por tanto, si tenemos que hablar de estos
valores, ya digo, no sé si realmente hemos conseguido a lo largo de la historia
vivir en una sociedad con ellos, pero lo que sí es cierto, es que la carencia
de los mismos, son los que nos llevan actualmente a vivir todo tipo de crisis.
Vivimos en una sociedad
consumista, nuestro mayor afán es tener.... Queremos tener ese coche, ese móvil,
ese ordenador, esa casa, etc. Pero interiormente gran parte de nuestra sociedad
está completamente vacía. Lo basamos todo en lo material, y en satisfacer nuestras propias necesidades, y apartamos a un segundo plano todo lo demás,
como las personas que nos rodean. Hemos creado una sociedad individualista y egoísta,
donde las personas miden su felicidad por las cosas materiales que tienen, y no
por todo aquello que son capaces de sentir.
En el trabajo la mayor motivación
es el dinero, la capacidad de aguante si el trabajo no nos enriquece o nos
satisface será la cantidad que se gane a final de mes, y los compañeros con los
que se trabaja son sólo eso, personas con la que trabajas.
En nuestras relaciones
personales, pasamos más tiempo criticando a los demás por lo que tienen, que
alegrándonos por ellos, y tomándolos como referencia para conseguir lo que nosotros realmente queremos.
En las relaciones de pareja somos cada vez más egoístas e inseguros, no nos
conformamos, y lo peor de todo, no
valoramos. De la Familia ni hablo, la falta de respeto y de comunicación, y la
falta de amor, hacen a las personas realmente infelices.
Estas actitudes en nuestra vida
no nos llevan a la felicidad, más bien a todo lo contrario, y nos producen
vacío interior, y hace que tengamos crisis, con amigos, en nuestro trabajo, con
nuestra pareja, buscamos las causas en el exterior, y no nos damos cuenta que
la crisis está dentro de nosotros, en nuestra forma de pensar y de ver la vida,
en como actuamos y en lo que realmente buscamos día a día.
Todo el mundo que me rodea tiene
una crisis determinada, de edad, laboral, de amistad, económica o amorosa. Y es
curioso porque todos tienen de todo, o más o menos lo que siempre han querido
tener, y están donde han querido estar y en las circunstancias que ellos mismos
han creado, pero parece que no es suficiente. Y es realmente triste.
No soy experta, ni tengo la clave para resolver todas las
crisis existentes, simplemente creo que
debemos dejar de amar lo material y el “yo”, hay que levantar la mirada para
empezar a tomar conciencia de lo que nos rodea y su belleza, dejar de criticar
y empezar a escuchar y entender, dejar de querer “tener” para empezar a dar y compartir,
dejar de odiar para perdonar y sobre todo empezar a AMAR.
“Intenta no volverte
un hombre de éxito, sino un hombre de valor. Albert Einstein”